miércoles, 8 de marzo de 2017

Viavélez – Tapia (28 enero 2017)

Nuestra tradicional ruta costera de cada temporada nos trae de nuevo al Occidente Astur, a sus preciosas rasas, acantilados y playas, de la mano de Camilo.

Caminaremos desde Viavélez, cuna de Corín Tellado, hasta la surfera villa de Tapia de Casariego. Y acompañados por un día estupendo de sol y cielos claros (aunque al final se encapotó). Estamos teniendo demasiada suerte con el tiempo, nos la estamos jugando...

De izda a dcha: Viavélez, playa de Monellos, cabo Blanco, playa de Porcía, Tapia

Después del parón navideño, de los exámenes, de la vuelta a casa, teníamos ganas de reencontrarnos y caminar. Al fin y al cabo, somos un grupo de amigos con ganas de caminar y sobre todo de pasarlo bien.

, sí tú, que estás detrás de la pantalla: si estás leyendo esto y todavía no te has animado a venir con nosotros, ¡a qué estás esperando? Mirando las fotos puedes hacerte una pequeña idea de lo que disfrutamos de la naturaleza y de la gente:

Viavélez desde su mirador
Calixto, mirador de Viavélez y escultura Litoral (de Ernesto Knorr)
Monte Molina
Playa de Monellos y nosotras. Qué guapas somos
Palacio de Fonfría
Cabo Blanco, con su castro y sus fosos defensivos
Mirador de la Atalaya
Playa y río Porcía
Lagunas de Salave
Tapia de Casariego
Qué vida tan dura...

Un día perfecto para empezar la montaña en 2017. ¡Hasta la próxima!

La galería completa de fotos en flickr.

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Mostayal (17 diciembre 2016)

Terminamos el año ascendiendo La Mostayal (1304 metros), hermosa cumbre perteneciente a la Sierra del Aramo. Hermosa y orgullosa: aun siendo la más modesta del Aramo, se yergue visible desde la capital, separada del resto de la sierra, con su forma piramidal.

Sierra del Aramo, en el extremo derecho La Mostayal (1304 m)

El día está bonito y frío, con sol y viento. Está perfecto para ir de monte, y además vamos a hacer una travesía interesante: desde Peñerudes a la cumbre, para bajar hasta Pedroveya y terminar en el desfiladero de Les Xanes.

Desde Peñerudes, a la cumbre de La Mostayal, Pedroveya y Les Xanes

¡Y luego a la cena de Navidad del Grupo de Montaña! Pero yo tengo un gripazo potente, quizás tenía que haber ido directo a cenar. O mejor os esperaba en Casa Generosa...

El autobús nos deja en Peñerudes, donde empieza la subida, primero por una pista y luego por caminos. Vamos a la sombra todo el rato pisando la helada que cayó por la noche, y hambrientos de sol como estamos, nos tiramos como lagartijas en cuanto asoma.

Placa en Peñerudes

Torreón de Peñerudes

Embalse de los Alfilorios, y al fondo Oviedo y el Naranco

Seguimos pateando hasta hacer cumbre, y agradecida por la visita, ésta nos regala unas vistas de impresión. Incluso de Peña Manteca.

Qué frío tengo... ¿bajamos ya?

Peña Manteca con su Pico Urru (1523 m)

Día espectacular

Sacadme los ojos ante la vista de la capital. No veré nunca nada más hermoso

No sé si soy yo o el viento sopla frío y desangelado. Así que bajamos ya, hay que comer y no regresar muy tarde, tenemos que ponernos guapis para la cena.

¡Achís! Igual no hace tanto frío y es cosa mía. Me pillaste perfecto, Calixto :p

Llegamos (tras atravesar un infierno de pinchos, barro y cotoyas) a Pedroveya y, por increíble que parezca, NO paramos en Casa Generosa. Qué malas son las prisas. Así que continuamos hacia el desfiladero, y aunque muchas veces recorrido, siempre impresiona por su singular belleza.

A punto de empezar Les Xanes

Nos espera la cena-espicha en Onde Tere, donde la sidra corre más que en el agua en Les Xanes, y luego Jäger, tequila y mucho bailoteo por los garitos de Oviedo. ¡Felices fiestas y próspero año nuevo!

Dedicado con todo el cariño a nuestro gran guía (y mejor persona) Avello.

La galería completa de fotos en flickr.

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lunes, 6 de febrero de 2017

Tornos de Pandemules (3 diciembre 2016)

Tres años después de intentar esta misma ruta de los Tornos de Pandemules (en la que un chaparrón de cuatro horas nos hizo dar la vuelta), lo volvemos a intentar... y con las ganas de hacer cumbre nos volvemos a quedar, esta vez por nieve y hielo. Pero tuvimos un día muy agradable. Celes nos lo cuenta:

Los Tornos o Peña Crespa (1558 m)

Diciembre, Navidad, nieves, bonito mes, frío, pero bonito…

Pese al frío nos dirigimos a Oviedo desde donde emprendemos el camino hacia el concejo de Caso, concejo bonito y lo que más nos gusta montañoso.

Todos tenemos mono de montaña, no cabe duda que es adictivo. Más aún con el buen ambiente que tenemos en nuestro amado grupo y que parece que incrementa con la llegada de la Navidad.

Tras un largo viaje pero como siempre entretenido y mucho, con una breve parada en el bar de Rioseco para desayunar. Sin lugar a dudas, es el momento perfecto para los saludos, abrazos, sonrisas, palmaditas, nuevas caras y reencuentros entre cafés y pinchos. Pronto llega el momento de retomar nuestro camino, llegamos a Campo Caso y continuamos tomando curvas hasta llegar a un pequeño pueblecito al pie de la montaña, donde desgraciadamente no vivía nuestro amigo Marco pero sí había espantapájaros con estilo “fashion”, dicho pueblecito tenía como nombre Orlé situado en pleno parque natural de Redes a 700 m de altitud.

¿mono de montaña o espantapájaros fashion?

Caminaremos por una pista de hormigón y pronto nos adentraremos en el camino de piedra que nos llevará hacia la preciada y hermosa nieve. En el camino observaremos preciosas cascadas, el río nos acompañará a la izquierda y dejaremos atrás varias fuentes y  árboles con tonalidades que abarcan casi todos los colores de la escala cromática… Pero no todo fue perfecto, también tuvimos que pelearnos un poco con el barro, nada nuevo bajo el sol… ¿Qué auténtico montañero no vuelve con barro entre los tacos de sus botas?

Continuamos caminando y despojándonos de prendas, la temperatura era del todo primaveral y el señor Lorenzo brillaba con fuerza durante la mayor parte del día.


Una vez avistada la nieve, la parada fue obligatoria… Había que retomar el proceso bélico que ya se había iniciado en la excursión anterior… Fueron muchas las bolas de nieve que iniciaron misteriosamente el vuelo y se estrellaron en los tejidos térmicos de muchos de los montañeros.

Continuamos subiendo, entre canciones Disney, recuerdos sonoros aunque no muy melódicos de los 80 y 90 y alguna que otra versión improvisada que incrementaba el riesgo de precipitaciones, además de debates de todo tipo, ya fuesen de género, gastronómicos, sexuales, políticos, laborales, etc. Está claro que se trata de un grupo muy variado, diverso, heterogéneo con múltiples puntos de vista y cada uno de nosotros aportamos nuestro granito de arena para hacer el grupo del CAU un grupo peculiar y diferente, ante todo especial.

Una vez alcanzamos el collau de Piedrafita observamos el macizo occidental, “Picos” ¡Si! Allí estaban, allí estaba Pierzu, Peña Santa, el Cuetón… Y estaban nevados y muy favorecidos gracias al brillo del sol. ¡Vistas impresionantes!

En el collau de Piedrafita

Iniciamos la ascensión final hacia la peña de los Tornos con 1558m pero poco antes de llegar a cumbre hemos de detenernos y dar la vuelta, pues había placas de hielo y se hacía complicado trepar, no obstante casi llegamos a la cima y el paisaje que pudimos avistar fue del todo espectacular, parece que todos los astros se alinearon perfectamente para que fuese una excursión maravillosa. Nieve, sol, Diciembre, calor, chocolate, alegría, cánticos, paisajes de ensueño. ¿Qué más se puede pedir?

En la falda de la montaña comimos, la generosidad y el espíritu navideño se palpa en el ambiente, fueron muchos los dulces repartidos y ofrecidos, desde turrón de chocolate a bombones, pasando por galletitas saladas, gominolas, palmeras y mucho más.

Ascesión final

Bajamos, con muchos más cánticos, debates, sonrisas, mucha comedia y colegueo. Nos cambiamos donde buenamente pudimos, algunos con más pudor que otros… Ya sexis y dispuestos el autobús nos llevó nuevamente a Rioseco donde muchos de nosotros tomamos una “Caleya” maravillosa cerveza de nuestra tierra, fabricada allí en Rioseco; como siempre tirando por la tierrina. Después de las largas conversaciones subimos al autobús que tomó ya un rumbo directo a Oviedo, para muchos la tarde no acabó ahí, aún quedaba mucho líquido perdido pendiente de recuperar… JAJAJ

Agradeceros a todos la compañía, el buen ambiente y el cariño, que así siga en futuras excursiones. Por los siglos de los siglos… Amén.

Me despido con una frase de Gabriel García Márquez:

“El mundo quiere vivir en la cima de la montaña, sin saber que la verdadera felicidad está en la forma de subirla”.


La galería completa de fotos en flickr.

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viernes, 3 de febrero de 2017

Peña Mea (19 noviembre 2016)

El subir Peña Mea, con sus aparentemente escasos 1558 metros de altitud, nos deja un sabor de boca de haber coronado una montaña de mayor magnitud.
Quizás sea por su belleza, por su magnífica ubicación (en el cordal del Retriñón, en el límite de los Concejos de Laviana y Aller) o por sus pequeñas trepadas.
O seguramente por el impresionante Ojo de Buey, tallado en la roca por fuerzas inimaginables a través de millones de años.

Peña Mea (1558 m) o Pico Dubil

Ascensión a Peña Mea desde Pelúgano

El tiempo acompaña a este sábado 19 de noviembre, y si no tenemos el buen humor reinante en el Grupo de Montaña de la Universidad de Oviedo.
Llegamos a Pelúgano tras realizar el tradicional (segundo) desayuno, y nos ponemos en marcha con muchas ganas de patear.

Formas caprichosas de las rocas

La ruta es corta pero en algunos tramos exigente: tras pasar por diversos caminos y pistas, atravesando fincas y pequeños bosques que salpican la jornada de color otoñal, llegamos a la Canal de las Cuevas, que nos impone una subida vertiginosa.
Cada uno la supera como puede, unos cantando, otros en silencio, algunos maldiciendo a los que cantan. Pero el final de este tramo tiene premio: el Ojo de Buey, símbolo de la Peña.

Para completar el momento, majestuosos buitres leonados aparecen sobrevolando nuestras cabezas. ¿Estarán evaluando si alguno de nosotros puede ser un buen bocado?

En el ojo del mundo
los buitres danzan.

Lo peor ya está hecho. Después del ojo, girando a la derecha, el camino serpentea por la cresta abriendo una herida en la roca, y nos acerca, tras algunas pequeñas trepadas y divisando diversos neveros, a la cumbre, que tiene unas vistas estupendas de casi toda Asturias.




Tiritando por el gélido viento que se levanta pero felices, damos media vuelta para comer justo al abrigo de ojo. No sé que nos pasa que nunca elegimos muy bien el sitio de comer, el viento se cuela por el furaco y es mejor ponerse a cantar antes que maldecir...

Gracias a Aída y Calixto por las estupendas fotos.

La galería completa de fotos en flickr.

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