lunes, 5 de marzo de 2018

Brañavalera (24 febrero 2018)

Nuestro gran amigo Alessandro, desde su ostracismo hamburgués, nos regaló su grata presencia con una visita estos días, y de paso nos relató con su perfecto itañol la ruta de hoy, que una vez más hubo que cambiar, repitiendo Brañavalera (como en las navidades de 2015). Parole parole:

Brañavalera (1483 m)

Resumen de la excursión a Brañavalera.

Ya a las primeras horas de la mañana el día parece ser muy prestoso: un tímido solín empieza a calentar la fría mañana invernal. Como siempre quedamos en plaza de la Gesta y, después de los saludos, salimos de allí a las 8:39. Nos paramos a desayunar en Pola de Lena donde hemos podido disfrutar de una taza de café con leche o de un cola cao. Una vez acabado el desayuno volvemos al autobús que nos ha llevado hasta el alto de la Cobertoria, punto de partida de la excursión.

Muy sonrientes en la Cobertoria

Hemos empezado a subir por una pista con una ligera inclinación y hemos podido admirar el paisaje que nos estaba rodeando: los montes cubiertos de nieve, los verdes valles asturianos y más lejos el mar Cantábrico (también conocido con el nombre de Océano Atlántico por parte de los transpirenaicos). Después de los primeros 45 minutos de camino hemos empezado a pisar la muy esperada nieve y, a partir de este momento, la marcha se ha hecho más lenta y más animada al mismo tiempo. Hemos seguido andando por otra media hora hasta el comienzo de la verdadera subida, antes de la cual hemos descansado para recuperar las fuerzas. Los más prestosos cocineros del grupo han aprovechado de este descanso para ofrecer a los participantes sus manjares mientras un grupo de psuedo-adultos ha empezado una batalla con bolas de nieve que seguirá para toda la excursión. Una vez acabado el descanso hemos empezado la subida más dura del día y después de una larga media hora hemos llegado a un collado, con una vista hermosa sobre las montañas cubiertas de nieve. Aquí hemos descansado y la gente ha aprovechado el panorama para sacar fotos.


Al final, después de mucha subida, hemos tenido que dejar el collado bajando un poco.  Los físicos han aprovechado de dicha bajada para explicar a la parte restante del grupo como funciona un plano inclinado. Por lo visto la lección ha sido muy bien aprendida por parte de un matemático y otros excursionistas que han decidido ponerla en práctica disfrutando, en este modo, de la nieve. Una vez acabada la bajada hemos vuelto a caminar en una pista que iba más o menos en llano hasta el principio de la última subida que nos ha conducido a la cumbre, donde llegamos después de una ultima hora de camino. Increíblemente no había nieve en la cumbre y, debido a la falta de geólogos, el fenómeno se queda sin explicación.


¡Desde la cumbre la vista ye hermosa, ho! A lo lejos hemos podido claramente ver los Picos de Europa y delante de nosotros se perfilaba "la tierrina". Desafortunadamente este momento de reconciliación entre hombre y naturaleza ha estado ruinado por parte de un habitante de la más grande aldea de Asturias que se puso una camiseta con dudoso gusto estético en el momento de sacar la foto de grupo. De todas formas, gracias a fotoshop y un a poco de sentido común el daño ha sido reparado.

¡Cumbre! Al fondo, en el horizonte, se ven los Picos de Europa bajo la luna

Las Ubiñas, con la pirámide de Peña Rueda destancando en primer plano

Pico Torres, vestido de blanco

No todos los días se come viendo este espectáculo

Terminada la comida hemos empezado la bajada por el mismo camino de la ida. También durante la vuelta muchos de nosotros han vuelto a ser niños y han disfrutado de la nieve a través de batallas con bolas y bajadas en trineo.

El hermoso atardecer tenía una luz muy especial

Una vez que hemos llegado al autobús y que nos hemos cambiado de ropa hemos empezado la vuelta a la capital. Desafortunadamente no hemos podido volver a Oviedo con la usual puntualidad debido a un desfile de carnaval en Pola de Lena, donde hemos decidido parar para tomar algo.  De todas formas, hemos llegado al destino sobre las 19:30 de la tarde y como ya es tradición hemos ido a tomar a sidra, empezando en este modo la tradicional "post-ruta" Pero esta ya ye otra historia.

¡Bravo! ¡Qué grande eres! Jajaja. Te echamos de menos, pero te veremos pronto. ¡Hasta la próxima!

La galería completa de fotos pulsando aquí

Descargar ruta en formato GPX

viernes, 16 de febrero de 2018

Picu Llosoriu (10 febrero 2018)

Un frente polar visitó Asturias durante la primera mitad de febrero. No por esperado, deja de ser menos extraño: con temperaturas primaverales cercanas a los 20 grados -unos días antes-, después pasamos a 0 grados, y las montañas se vistieron de su silencio blanco para recordar qué bonito es el invierno, y qué necesaria la nieve.
También Oviedo y su Naranco tuvieron su manto blanquecino después de varios inviernos sin él. Esperemos que los próximos vuelvan ser como éste: inviernos, aunque (espero equivocarme) lo dudo bastante.

¿No queríais nieve? ¡Tomai nieve!

Con espesores de más de 2 metros en Pajares, puertos cerrados, trenes cancelados y la meseta aislada de Asturias, era imposible hacer la excursión planeada desde Torrestío a Somiedo. Pero como siempre, el Ilustre Cuerpo de Guías del Grupo de Montaña de la Universidad de Oviedo encargó un día de tregua en este temporal siberiano, precisamente el sábado 10 de febrero, para poder pasar una jornada de nieve muy grata y en muy buena compañía.

Así que nuestra ruta alternativa es la subida al Picu Llosoriu (997 m), muy cerquita de Oviedo (y de fácil llegada para el autobús), y altitud máxima del cordal que separa los concejos mineros de Morcín y Riosa al oeste, y Mieres al este.

Picu Llosoriu (997 m)

Paramos a desayunar en Mieres del Camín y, después del avituallamiento, el autobús se detiene en el pozo Nicolasa, donde empezamos a caminar. La explotación minera del carbón en Asturias, iniciada en el siglo XVIII y en franco declive desde hace unas décadas, tuvo en este pozo uno de sus más trágicos momentos con la explosión de gas grisú en 1995, que mató a 14 mineros. Actualmente el pozo Nicolasa es el único que sigue activo en el concejo de Mieres, después de más de 150 años.


Santa Bárbara bendita,
trianlará lará, trianlará.
Santa Bárbara bendita,
trianlará lará, trianlará.
Patrona de los mineros,
mirai, mirai Maruxina, mirai,
mirai como vengo yo.

Tras un breve trayecto por carretera, tomamos una pista ganadera que enseguida pica hacia arriba, y nos va metiendo de lleno en la nevada. Con cierto esfuerzo, pero contentos porque el día acompaña, y porque las preciosas estampas invernales nos motivan, superamos la cuesta y llegamos al collado La Vara (800 m). Aquí el espesor de la nieve nos hace avanzar muy despacio. El espesor y las batallas de bolas... ¡sois como niños!


Colláu La Vara (800 m). Al fondo la cresta y la cumbre

Desde el collado arranca una bonita y sencilla cresta, espectacular con la nieve, que poco a poco nos acerca a la cumbre, en la que nos paramos a deleitarnos de las vistas de la Sierra del Aramo, del Monsacro y de toda la cordillera. También de los valles mineros y de la capital asturiana.
Aunque no sobrepasa el millar de metros de altitud, la nieve nos deja espesores de más de medio metro en lo alto del monte, lo que nos hace disfrutar como guajinos libres de la tiranía de las clases por la nevada. También nos deja bastante cansadinos.

¡Cumbre! Préstanos la nieve

Me estoy quedando sin piernas por la fame...

Oviedín del alma

Monsacro

Bajamos a comer a la collada para estar a resguardo del viento gélido. Es muy temprano y nos queda una plácida bajada hacia el valle de Cenera, recorriendo un guapo camino y rodeados de fincas, bosques y pueblinos como Cangas, Gallegos y Villar de Gallegos.
Arribamos a nuestro destino: Cenera. La lluvia aparece puntual una vez más, justo para cambiarnos y tomar unas sidras en el precioso pueblo, núcleo importante de turismo rural y famoso por la Romería de los Santos Mártires de Valdecuna.

Villar de Gallegos

Cenera

Qué guapina ye la nieve, y más en Asturies...

La galería completa de fotos pulsando aquí

Descargar ruta en formato GPX

viernes, 2 de febrero de 2018

Obona – Pola de Allande. Camino Santiago Primitivo (27 enero 2018)

Etapa 4: Tineo (Obona) - Pola de Allande
(Etapa anterior: Salas - Tineo)
Un viento llegó por Cezures
y se llevó los balagares,
si llegase por Obona
se llevaría a los chavales.
(dicho popular)

Mi padre era pastor. Nació en Obona, una aldea encajada en las laderas de la Sierra de Tineo, hijo de una viuda y hermano de muchos hermanos. Para que su familia pudiera comer, tenía que ayudar aun siendo un niño, trabajando muy duro, llevando él solo el ganado por los montes, acompañado sólo de un perro y de su valor. Miseria, hambre y frío. Y soñar soñando algo mejor.

Mi padre no fue un niño, no pudo serlo. Tuvo que crecer rápido, y dejando todo atrás se vino a Oviedo para seguir trabajando y soñando. Gracias a él y a mi madre, yo y mis hermanos pudimos estudiar y tener la vida que había soñado para sí mismo. Mi padre murió el año pasado, y al traer mis pasos por su tierra, viene a mi memoria su recuerdo.

Panorámica de Obona y de su monasterio

La etapa cuarta del Camino Primitivo lleva de Tineo a La Puela, y como es algo larga incluso para nosotros (más de 30 kilómetros), acortamos el primer trozo saliendo de Obona, aldea conocida por su monasterio de Santa María la Real. La aldea y su monasterio cobraron mucha importancia en la ruta jacobea, hasta el punto que se considera que su nombre se lo dieron los peregrinos franceses (eau bonne) por la excelente agua que aprovisionaban en el lugar durante su camino hacia Santiago.

Santa María la Real de Obona

Claustro

El bello y sobrio monasterio -y su iglesia-, fundados supuestamente en el siglo VIII, consta de una variedad de estilos arquitectónicos y se encuentra en un estado lamentable de abandono. En uno de sus documentos figura la más antigua referencia escrita de la sidra en Asturias: los siervos deberían recibir sidra si fuera posible. Cuánta sabiduría.

Parecía que iba a llover, pero los guías del Grupo reservaron la lluvia a las 16:00 horas

Estamos un rato merodeando por el monasterio, hacemos algunas fotos, y partimos para continuar nuestro camino, que discurre por los montes que rodean la zona, inmersos en un precioso bosque de castaños y robles. Siguiendo la senda y las flechas amarillas, llegamos hasta Villaluz, donde nos damos un respiro y conversamos con los lugareños, y más tarde continuamos hacia Vega del Rey.

Ya no se hacen paisanas como las de antes

En Tineo las lindes de las fincas son contundentes

Desde aquí la ruta se hace algo más pesada, ya que avanzamos por la carretera: el asfalto es duro para los pies y hay que tener cuidado con el tráfico. Atravesamos varias aldeas: Campiello, El Espín... hasta llegar a Borres, donde -al fin- abandonamos la carretera y seguimos por caminos. En este punto está el cruce para seguir por Hospitales, un bonito desvío que rodea por los montes y aparta de Pola de Allande, pero que nosotros no vamos a tomar.

Somos muy rurales

Llaneando atravesamos fincas y bosques, y aldeas recónditas como Samblismo y la Mortera, donde comemos en una nave agrícola. Después del atracón de hidratos, el camino empieza a picar algo hacia arriba, para que, después de Porciles, llegar al alto de Lavadoira (815 m), única complicación de la jornada.


Son las 4 de la tarde y sólo nos queda bajar hacia La Puela, y aunque el valle es precioso, la lluvia llega puntual y no podemos hacer mucho más que darnos prisa y poner ropa seca en el autobús. Nos reconforta la senda dejada atrás y una -varias- cerveza artesanal Deva, de la tierra que pisamos hoy. ¡Buen Camino!

La galería completa de fotos pulsando aquí

Descargar ruta en formato GPX

martes, 16 de enero de 2018

Tapia - Figueras (13 enero 2018)

Evocamos en las rutas costeras la nostalgia que nos brinda el mar, sus gentes y sus historias, para contemplar esa doble faceta asturiana (mar y montaña, rural y urbano), en esta excursión con la que completamos, tras el paso de varias temporadas, la costa occidental, hasta llegar a los límites de Asturias en la desembocadura del Eo.
Horizonte, cielo y playa,
cauce ronco, voz, cantar:
¡por dondequiera que vaya,
llévame al mar!

 (Alfonso Camín)


Después del excesivo periodo navideño, con un año nuevo a cuestas, nos reencontramos una vez más para iniciar otro año de rutas y experiencias. El día de hoy amanece con cielo amenazante, así que tenemos algunas bajas de última hora, que prefieren el calor de la cama al fresco de las borrascas que entran por el noroeste.

Por la A8, de viaducto en túnel y así sucesivamente, nos plantamos en Tapia de Casariego para empezar a caminar. Tenemos la idea de llegar hasta Castropol si nos da tiempo, llegando al menos hasta Figueras, donde el puente de los Santos abraza nuestra Asturies y Galicia.


Aunque podríamos seguir la senda del Camino de Santiago del Norte, ésta suele tornar hacia el interior, y nosotros queremos apurar al máximo la costa para hacer más divertida la jornada, saltando entre fincas, pinares, monte y playas.

Faro de Tapia de Casariego

Partimos de la playa de Anguileiro en Tapia, con un cielo plomizo pero que de momento no descarga agua. Desde los acantilados observamos la rompiente de las olas en las rocas y las pequeñas calas donde se atrincheran los cormoranes (y los pescadores) a ver qué pueden llevarse a la boca.


A nuestro ritmo habitual -pausado-, seguimos hasta la Playa de Serantes, donde el riachuelo habitual, henchido de orgullo, ha crecido en casi Nilo debido a las lluvias invernales. Menudo dilema: cruzarlo o dar un buen rodeo manteniendo los pies secos. Algún idiota cruza, descruza y hace el rodeo.

Nos vemos al otro lado

El Grupo se divide en dos y se reencuentra más adelante, para seguir "costeando" hasta divisar la playa de Penarronda, ya en el concejo vecino de Castropol. Comeremos aquí, en su área recreativa.

Playa de Penarronda

Según la web turismoasturias.es:

Esta playa de arena fina, ubicada entre los concejos de Castropol y Tapia de Casariego, ocupa una superficie de 228.000 m2 divididos por el arroyo de Peñarronda.

En su mitad occidental, los vientos de componente noroeste han creado un campo dunar que da cobijo a una variada flora.

Los valores naturales que han llevado a declararla Monumento Natural pueden condensarse en dos datos: marca el extremo occidental de la reducida área de nidificación del ostrero euroasiático y constituye la única localidad de alhelí de mar (Malcomia Littorea) de las costas asturianas.

Terminamos los últimos dulces de Navidad y después de comer, nos entra el frío y el sueño, y a falta de una buena siesta, nos ponemos en marcha para entrar en calor. Un generoso sol nos regala su presencia durante la llegada al área recreativa de Arnao, antiguamente un campo de concentración.

El camino costero nos aproxima entonces hasta la punta de la Cruz, extremo asturiano de la ría del Eo, uno de los estuarios más espectaculares y mejor conservados del Cantábrico. En este punto un chaparrón inclemente y la hora nos aconsejan no seguir hasta Castropol, y terminar la bonita ruta de hoy en la ermita de la Atalaya, antes de Figueras y tras cruzar por debajo el puente de los Santos. Casi casi llegamos a tocar Galicia.

Grupo de Montaña UNIOVI en la punta de la Cruz

Ría del Eo.

Castropol

Puente de los Santos. Al fondo, Ribadeo

Nos espera el bus: nos quitamos la arena de los pies y cogemos rumbo hacia Cudillero para tomar la cerveza en el Lupa. Qué gran comienzo de 2018 para el Grupo...

La galería completa de fotos pulsando aquí

Descargar ruta en formato GPX